Te miré y de pronto te empecé a querer
sin imaginarme que podría perder
no medí mis pasos
y caí en tus brazos
tu cara de niña me hizo enloquecer.
Te miré y de pronto te empecé a querer
sin imaginarme que podría perder
no medí mis pasos
y caí en tus brazos
tu cara de niña me hizo enloquecer.
Tropecé de nuevo y con la misma piedra
en cuestión de amores nunca he de ganar
porque es sabido que el que amor entrega
de cualquier manera tiene que llorar.
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