Amigo F.L.C., gracias por tus apocalípticas palabras referentes al día de mi deceso. Ten por seguro que, si tuviéramos una fecha de caducidad, como los yogurs, tendría bien limpias las cuentas antes de entregar la cuchara, pero no es así, no obstante procuro vivir lo mismo, al día, y que el que venga después que lo enderece, así que poco dinero irá a la caja de palo. Mientras, tú, procura ahorrar todo lo que puedas de tu hermosa paga y deja una buena herencia a las Hermanitas de los Pobres, que te lo pagarán en oraciones y un espléndido adosado, con piscina y garaje, en el cielo.