A muchos de los sindicalistas hay que echarles de
comer aparte, no he visto gente con mas jeta. La mujer que limpia los portales del bloque donde vivo está casada con un liberado de un sindicato. La pobre mujer hace cinco
escaleras mas el garaje, mientras el liberado se pasa la mañana en el
bar instruyéndose con la prensa, pero con la deportiva. Y yo pagando la cuota de UGT.
Si generalizar, me recuerdan a los zánganos que revolotean alrededor de la política para ocupar un puesto o hacerse con una
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