Ayer fui a
las cucharetas, di un
paseo por el
río y pude ver la cantidad de pececillos que nadaban tranquilamente, mientras un mirlo no paraba de cantar animado por un jilguero que le hacia la competencia, me envolvía un olor a pasto seco y romero con la brisa húmeda de las lameas se me pasó la tarde volando, de regreso por los cortijos, las
escuelas vacías me venia a la cabeza aquellos tiempos en que teníamos que ir a cortes en bici o andando porque no cabíamos, ah y los fines de semana en la
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