En un manicomio, estaban todos los locos en su hora de descanso, jugando al mango maduro. Cada uno de los loquitos al tocar su turno, subían a lo alto de una barda y a unos metros de la barda había un árbol enorme y saltando desde la barda hacia el árbol, gritaban "MANGO MADURO" y después de balancearse un par de veces de las ramas del árbol, se soltaban de tremenda altura y azotaban contra el piso y así sucesivamente cada uno de ellos esperaba ansioso su turno.
En esos momentos va pasando el ... (ver texto completo)
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