Parecen los viejos que llevan al embrujo copas una vez al año a llenarles la bartola de
comida y vino a cambio de sus votos. Aunque también podrian ser los de las peñas de
futbol o las asociaciones de mujeres, juveniles, etc, etc, etc.
Mientras les llenan la barriga de forraje, ellos no hacen más que decir be. Luego los pastores con el ordeño del voto hacen el queso y la mantequilla del lucro descontrolado.