Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia.
No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos.
Al éxito no se lo encuentra se lo busca incansablemente.
El éxito se alcanza convirtiendo cada paso en una meta y cada meta en un paso.
No se puede dar marcha atrás al reloj, pero sí se le puede dar cuerda nuevamente.
No hay sino una regla verdadera de progreso: supérate a ti mismo.
Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
Los grandes sucesos dependen de incidentes pequeños.
Ser hombre es hacer las cosas; no buscar pretextos para no hacerlas.
Tu mayor competidor es lo que quieres llegar a ser.
Una mente atormentada por la duda no puede concentrarse en el camino que conduce al éxito.
Nos preguntamos “ ¿quién me he creído para ser brillante, espléndido, talentoso, sensacional?”, pero en realidad, ¿quiénes nos hemos creído para no serlo?
Me siento más orgulloso de la forma en que manejaste el éxito que por tu éxito.
El que se ufana de no haber tropezado jamás, es que no ha intentado caminar.
La ambición es el camino al éxito, la tenacidad, el vehículo en que se llega.