ALTURA:

A la cruz o los hombros: Los machos deben de medir de 66 a 74 cm (aproximado de 26 a 29 pulgadas). Las hembras del gago afgano deben medir de 61 a 69 cm (aproximado de 24 a 27 pulgadas).
COLA:

La cola del afgano es de tamaño mediano; ni muy corta ni muy larga. Relativamente de poco pelo pero con algunos pelos largos dando una vaga impresión de forma de pluma. Enroscada en la punta formando una sola vuelta. Debe de mantenerla derecha detrás del cuerpo; no sobre la espalda ni enroscada formando más de una vuelta, ni hacia uno de los lados.
PIES:

Los pies del perro afgano son largos y cubiertos de pelo. Los delanteros son anchos. Deben de indicar hacia alante (ni hacia adentro ni hacia afuera). Los dedos son arqueados, las almohadillas deben ser grandes y descansar en el suelo.
EXTREMIDADES TRASERAS:

Las patas traseras deben de ser fuertes, bien arqueadas, descansan bien atrás del cuerpo. La distancia de la cadera a los corvejones en larga; de los corvejones a los pies corta. Los espolones (pezuñas) pueden ser removidos, aunque las normas de las federaciones no lo requieren.
EXTREMIDADES DELANTERAS:

La patas delanteras del perro afgano deben de ser rectas; de buena musculatura, pero no excesiva. Los hombros deben de ser largos e inclinados, con suficiente ángulo para que las patas descansen bajo el cuerpo.
COLOR DEL PELO:

Todos los colores son permitidos en el pelo del afgano, pero deben de ser agradables a la vista. Puede tener una máscara oscura en la cara. Manchas o pintas blancas o de otro color que no sea el básico, sobre todo en la cabeza, no son deseadas.
PELO:

El pelo del afgano es la característica de esta raza que primero se nota. El pelo del perro afgano debe de ser fino, espeso y sedoso. Excepto por el hocico, donde es corto, todo el pelo es largo; notándose bien largo en la cabeza, los lados del cuerpo y las patas. El pelo del cuerpo en algunos ejemplares adultos llega hasta el suelo. No lo muda, continuando su crecimiento por vida.
CUERPO:

Largo moderado, en Estados Unidos el largo del cuerpo debe ser igual a la altura a la cruz. Espalda inclinada hacia atrás. Los huesos de la cadera son bien pronunciados y separados.
CUELLO:

El perro afgano tiene un cuello largo, fuerte, no debe ser excesivamente ancho. La cabeza debe de ser sostenida con dignidad.
OREJAS:

Las orejas del perro afgano son anchas y largas, cubiertas de pelo suave y relativamente largo que se unen al pelo de la cabeza. Las mantiene sueltas y caídas.
OJOS:

Se prefieren oscuros, pero castaños dorados no son descalificados. Almendrados, casi triangulares (más abiertos al centro disminuyendo su apertura hacia afuera).
NARIZ:

La nariz del perro afgano es negra. Algunas federaciones permiten castaño rojizo oscuro (color hígado) en los afganos de pelaje claro.
HOCICO y BOCA:

El perro afgano tiene un hocico largo y delgado. La boca del perro afgano Boca es delgada pero larga. Se prefiere que la mordida sea de nivel, donde los dientes de la mandíbula inferior caen perfectamente bajo los dientes de la mandíbula superior. También se le permite la mordida de tijera, donde al cerrar la boca los dientes de abajo descansan en la parte interior de los de arriba. La mandíbula inferior debe de cerrar perfectamente. Una vez cerrada no se debe ver la dentadura.
CABEZA:

La parte superior de la cabeza (el cráneo) no es muy grande y no debe de ser muy estrecha. Sobre la cabeza le crece el pelo largo.
Con el colonialismo británico en el Índico, este perro entró en Occidente. Una dama perteneciente a las altas esferas de la sociedad británica, la señora Whitbtread, consiguió una pareja de afganos y, cuando a principio de siglo murieron, cedió sus cuerpos al Museo Británico de Arte Natural, donde todavía se conservan. En 1925 fue fundado el primer club dedicado al afgano, The Afghan Hound Club, en Inglaterra, siguiéndole otros muchos debido al enorme interés que despertó la raza en este país y que ... (ver texto completo)