# La experiencia es como un peine que nos da la vida cuando perdemos el cabello.
# No importa donde vayas, siempre estaras allí.
# Nuestra juventud es decadente e indisciplinada, los jóvenes ya no escuchan los consejos de los viejos, el fin de los tiempos está cerca. (Proverbio Persa, año 2000 A. C)
# Dejé de ser fanfarrón el día que me di cuenta que... ¡ERA PERFECTO!
# Mi mayor defecto era la modestia, pero ya lo superé. Ahora soy perfecto.
# Si el cerebro humano fuese tan simple como para que pudiésemos comprender su funcionamiento, seríamos tan tontos que no lo entenderíamos.
# El supermercado es el único lugar donde se tarda dos horas en buscar café instantáneo.
# El hombre empieza a dominar la teoría del amor cuando ya no domina la práctica.
# Las mujeres son como las corbatas: de lejos son bonitas e inofensivas, pero terminan ahorcando al hombre.
# Estoy dispuesto a reconocer la superioridad de la mujer con tal de no admitir su igualdad con los hombres.
# Lo malo de ser puntual es que llega uno a un lugar y no hay nadie allí para notarlo.
# Los hombres viajan cada vez más rápido, pero no se si llegan más lejos.
# Cuando apuntas a la perfección descubres que es un blanco móvil.
El Faro de Alejandría

El arquitecto Sóstrases de Cnido recibió en el 279 a. C. un encargo del rey Ptolomeo Filadelfo para construir una torre en la isla de Faros, frente a Alejandría. Su finalidad sería servir de guía para los navegantes hacia la entrada del puerto más importante de la época. Grandes bloques de vidrio fueron utilizados como cimientos intentando aumentar la solidez y resistencia contra la fuerza del mar. Bloques de mármol unidos con plomo fundido constituyeron el resto del edificio, ... (ver texto completo)
El Coloso de Rodas

Gigantesca estatua de bronce, que según la tradición se elevaba en la entrada del puerto de Rodas, capital de una isla Griega que lleva el mismo nombre.

Desde el 292 a. C. y durante doce años, los arquitectos Chares de Lindos y Laches dirigieron las obras de construcción de una gran estatua a la entrada del puerto de Rodas. El primero de ellos terminó suicidándose bajo la presión que le suponía no estar seguro de poder lograr la estabilidad de la estatua.