En un concurso televisivo: Dígame, señora, por 50.000 ptas, ¿quién fue el primer hombre?
Eso no se lo digo yo, ni por un millón de ptas.
En una entrevista televisiva en Oklahoma: ¿A qué atribuye Vd. su larga vida?
Entre otras cosas, a que el juez del distrito no supo nunca quién mató a Jim Williams.
Por los altavoces de un supermercado: «Se ruega a la señora que lleva un paquete de azúcar roto, se quede parada donde está hasta que le alcance el chico de la limpieza».
Entrevista al inventor de la puerta giratoria:
¿Y, cómo se le ocurrió este invento?
Pues, dándole y dándole muchas vueltas.
COMPAÑÍA DE SEGUROS MAPHRE. El seguro del edificio de una señora cubría la rotura de cristales del continente y del contenido. La tal señora se presento en la compañía a que le arreglaran los cristales de las gafas.
Le habían dicho que el voto era secreto. Fue a votar, se metió en la cabina, metió la papeleta en el sobre y lo escondió.
Estando la abuela cantando una canción de cuna a su nieto para dormirle, éste le dijo: «Abuela, ¿no podrías seguir cantando fuera?, es que quisiera dormir».
Siendo jefe del gobierno francés Clemenceau recibió a un político en su despacho, el mismo día de la muerte de uno de sus ministros.
Político: Quiero ponerme a su disposición por si cree que puedo ocupar el puesto del ministro fallecido.
Clemenceau: Eso no es cosa mía, pregúnteselo a los de la funeraria
hola antonio ya tenemos la semana a medias parece que canbio el tienpo
un saludo para viki marcelino berta maria
pues si, otra semana mas que se nos va y cuando menos esperemos tenemos el verano aqui
benas tardes fina, hoy hemos tenido un buen dia por aqui
parece que las lluvias nos abandonan por ahora
que pases una buena tarde
un abrazo
hola antonio ya tenemos la semana a medias parece que canbio el tienpo
un saludo para viki marcelino berta maria
El general Pélissier, después mariscal de Francia, estando en Argelia, se dejó llevar por un arrebato de ira y la emprendió a latigazos con uno de sus subalternos. Este, cegado por la ira, sacó la pistola y apretó el gatillo, pero el arma se encasquilló. Entonces, el general gritó: «Tres días en la celda de castigo por no tener el arma en condiciones de eficiencia».
Un peón de una constructora, vuelve a casa y le cuenta a su mujer que el andamio en el que trabajaba con otros tres obreros se ha venido abajo y a causa de la caída los tres han muerto; sólo se ha salvado él. El empresario deberá desembolsar un millón para cada una de las familias de las víctimas. Ante tal noticia, su mujer le dijo: «Cuando hay algún dinero que ganar, tú siempre quedas al margen».
Pretendía vender un asno y le dijo al tratante: «Si desea usted un buen asno, diríjase a mí».
Un señor compró un preservativo en una farmacia y la farmacéutica al verle tan feo le dijo: «Tenga cuidado que caduca dentro de 10 años».
Junto a las ruinas de un antiguo templo griego, una señora americana cuando estaba posando para una fotografía, dijo al fotógrafo: «Procure no fotografiar mi coche, mi marido creería que he sido yo quien ha destruido el templo».