"... nos persiguieron todos gritando, hasta llegar a las colas de nuestros caballos y sus flechas que lanzaban caían adelante de nuestros delanteros y cada momento avanzábamos todos ganando el llano, ya todo era llano para ellos y para nosotros. Y cuando habíamos retraído un cuarto de legua y ellos siguiéndonos, y estábamos adonde a cada uno le habrían de valer solo las manos y no el huir de vuelta sobre ellos con toda la gente y rompimos por ellos, y fue tan grande el destrozo que en ellos hicimos ... (ver texto completo)