LANTEIRA: Estamos aquí. Como cada noche. Como cualquier noche....

Estamos aquí. Como cada noche. Como cualquier noche. El viento se deja notar, aullante, ululante. Es domingo. Nunca lo entiendo. Quizás sean viejas reminiscencias de cuando yo era un santo. El bar se sigue llenando. Ya faltan menos. Ya somos mas. Suena la música, atruene el mundo y sumérjanse los continentes. Esta música me levanta la piel, que sensación. Siento que se despegan las escamas del alma. Es muy tarde y la tengo que acompañar. Para luego volver a casa. Tengo hambre. Tengo sueño. Los márgenes de la carretera son como una broma, se mueven. No están donde se les ha ordenado. Tengo sueño, me pica todo el cuerpo. No me encuentro cómodo en el. Debe haber una cama en este mundo para mi. O tan sólo una cama. No pasa nada, aún queda un largo camino, pero todo es "olrait". Tengo delante todavía idas y venidas de carreteras interiores a cualquier pueblo, a ninguna parte. Sin autopistas. Las odio. Son como cajones para transporte de viajeros. Ya quedó atrás la noche del domingo. Pero no su recuerdo. Fue una noche perfecta para intentar ser feliz. No debo nada a nadie. Estoy en paz y puedo mirar lo guiños que me hacen las pocas estrellas visibles desde aquí, desde ningún lugar. Y aquella chica que había a mi izquierda, guapa, guapa. No era buena idea mirarla, yo no estaba precisamente sólo, pero... Que ojos. Seguro que tiene problemas. Todos los que a mi me faltan. Quizás le pega su padre. O su novio la persigue con un tenedor. ¿Estoy dormido ya, o esto es la gloria? Veo bloques de cemento, delante de mi se levanta una ciudad monstruosa. Cualquier ciudad exprime las ganas de volar. Esta mi ciudad me tritura los buenos deseos. Otra vez en casa. Detrás de las ventanas del coche veo pasar las calles vacias de gente. Caminaremos pronto hacia un nuevo lunes. Caminaremos juntos sobre calles gomosas. Por fin en casa, hacia la cama, esta vez si, es mi cama. Calles hacia ninguna parte. Otra vez en casa. Otra vez lunes. . Perdón a todos aquellos que se han aburrido con la lectura, sólo me apetecía escribir tonterías que escribo después de una noche de farra y antes de perder el conocimiento en la cama. HAMLET.