Hasta el otro día, seguía sin creerme esto que comenta la gente últimamente, hasta que no lo ví con mis propios ojos.
Y es que andaba tranquilamente por el barrio, cuando de repente ví a lo lejos a un grupo de gente que parecía estar celebrando algún tipo de ritual ó algo así.
Me acerqué hacia ellos con sigilo y precaución, observando atónito que se trataba de;
Migue cantando la Letanía;Canijo rezando el Rosario;Jose Juan leyendo el Via-crucis;Maki sermoneando el Evangelio según San Mateo y a Javi entonando el Alabaré a mi Señor...
Cuál fué mi sorpresa al comprobar que todos ellos formando un círculo, estaban meándose en un gato que maniatado yacía en el suelo, indefenso y con cara de asombro.
Aturdido y asustado, pensé que lo mejor en aquel momento era alejarme de ese lugar lo más pronto posible, por temor a que aquellos pervertidos y degenerados me hicieran correr a mí la misma suerte que al pobre animalito, momento en el cual, descubrí al Olmos y al Emilio, que corrían desenfrenadamente tras un galgo del Roscas, el que al parecer sabía de las intenciones de ambos indivíduos.
Moraleja.- Con personajes así, no me extraña que el pueblo tenga numerosas críticas de gentes ilustradas y de alta alcurnia.Yo por lo pronto he decidido irme a La Garriga a vivir, en donde por supuesto no pasan estas cosas.¿no creeis?
Y es que andaba tranquilamente por el barrio, cuando de repente ví a lo lejos a un grupo de gente que parecía estar celebrando algún tipo de ritual ó algo así.
Me acerqué hacia ellos con sigilo y precaución, observando atónito que se trataba de;
Migue cantando la Letanía;Canijo rezando el Rosario;Jose Juan leyendo el Via-crucis;Maki sermoneando el Evangelio según San Mateo y a Javi entonando el Alabaré a mi Señor...
Cuál fué mi sorpresa al comprobar que todos ellos formando un círculo, estaban meándose en un gato que maniatado yacía en el suelo, indefenso y con cara de asombro.
Aturdido y asustado, pensé que lo mejor en aquel momento era alejarme de ese lugar lo más pronto posible, por temor a que aquellos pervertidos y degenerados me hicieran correr a mí la misma suerte que al pobre animalito, momento en el cual, descubrí al Olmos y al Emilio, que corrían desenfrenadamente tras un galgo del Roscas, el que al parecer sabía de las intenciones de ambos indivíduos.
Moraleja.- Con personajes así, no me extraña que el pueblo tenga numerosas críticas de gentes ilustradas y de alta alcurnia.Yo por lo pronto he decidido irme a La Garriga a vivir, en donde por supuesto no pasan estas cosas.¿no creeis?