LANTEIRA: Ser mamporrero de caballos en la estepa de Lituania...

Ser mamporrero de caballos en la estepa de Lituania era más que un empleo. Era su vocación. Emilio enamorose por aquel entonces y en aquellas tierras de una fornida campesina. Pese a perder parte del rostro por las emanaciones del sexo de esta rustica chica no dejó nunca de acordarse de ella. El marchó pero, casualidades del destino, la encontró de nuevo, su cara, en el cuerpo de otro hombre: el ministro de jerez. Actualmente viven juntos en el ramblón y dicen que por las mañanas puede se le puede ver con tan solo un delantal y unas botas de agua vendiendo estiércol en Jerez. Deseemosle toda la felicidad del mundo.