Era un ferviente admirador de Camela. Dichos gustos acotaban en sobremanera el mercado femenino que podia revolotear a su alrededor, pero eso poco importaba ar migue. Llevaba años intentado empatizar con sus amigos diciendo que le gustaba Fito, extremoduro...nada mas lejos de la realidad. Soñaba noche tras noche con actuaciones en tablaos flamencos y con trenes llenos de soldados ardientes. Migue tenia delante suyo un gran trance.continuara.