En un cuento de bucay un hombre viajaba por otras latitudes. Conociendo tierras nuevas se aventuró por un sendero y al final del mismo divisó una pequeña aldea. Antes de llegar, exahusto por la caminata se dejó reposar en una piedra que sobresalía a un costado del camino. Cuando decidió continuar reparó, con el rozar de las yemas de los dedos, una inscripción. Ergido observó que esculpido en la piedra podía leerse: "Jose Antonio 11 años y 3 dias". Contrariado miró a su alrededor y reparó en otra piedra similar: "Antonio 5 años 2 meses y 4 dias". Al alzar la mirada vió todo el costado del sendero sembrado de piedras iguales con iguales inscripciones: "Luis 15 años y 6 meses" "Maria 7 años y 9 meses" "Lucia 2 semanas". ¡Se encontraba en medio de un cementerio! y que horror todos eran niños. ¿Que puede haber mas absurdo que la muerte de un niño?. Consternado la tristeza le invadió y no pudo mas que arrancar a llorar en un inexplicable estado de angustia. Un lugareño, que pasaba por alli, se detuvo a consolarle.:
-¿Que le ocurre buen hombre? ¿porque llora?
- Caminando hacia su aldea hice una alto en el camino y sin querer me sente en una de las lapidas de este tan triste cementerio. Que sucede en este pueblo que todos los fallecidos mueren sin apenas haber saboreado la vida?
- Creo que no ha entendido nada- reparó el lugareño-. En mi aldea es costumbre regalar, el mismo dia que un hombre nace, un diario, un diario muy especial. En el anotamos todos y cada uno de los acontecimientos felices que rodean nuestra existencia: Un amor, la risa de un amigo, hijos, padres, una noche de pasion, un paseo por el campo, una mirada, un recuerdo.. Y todo ello lo hacemos anotando exactamente el tiempo que dura cada acontecimiento para así, cuando hemos de irnos para no vernos más, quede marcado en nuestra lápida el tiempo que fuimos felices exactamente. El tiempo que en verdad estuvimos vivos.
David.
-¿Que le ocurre buen hombre? ¿porque llora?
- Caminando hacia su aldea hice una alto en el camino y sin querer me sente en una de las lapidas de este tan triste cementerio. Que sucede en este pueblo que todos los fallecidos mueren sin apenas haber saboreado la vida?
- Creo que no ha entendido nada- reparó el lugareño-. En mi aldea es costumbre regalar, el mismo dia que un hombre nace, un diario, un diario muy especial. En el anotamos todos y cada uno de los acontecimientos felices que rodean nuestra existencia: Un amor, la risa de un amigo, hijos, padres, una noche de pasion, un paseo por el campo, una mirada, un recuerdo.. Y todo ello lo hacemos anotando exactamente el tiempo que dura cada acontecimiento para así, cuando hemos de irnos para no vernos más, quede marcado en nuestra lápida el tiempo que fuimos felices exactamente. El tiempo que en verdad estuvimos vivos.
David.