En un cuento de bucay un hombre viajaba por otras latitudes. Conociendo tierras nuevas se aventuró por un sendero y al final del mismo divisó una pequeña aldea. Antes de llegar, exahusto por la caminata se dejó reposar en una piedra que sobresalía a un costado del camino. Cuando decidió continuar reparó, con el rozar de las yemas de los dedos, una inscripción. Ergido observó que esculpido en la piedra podía leerse: "Jose Antonio 11 años y 3 dias". Contrariado miró a su alrededor y reparó en otra ... (ver texto completo)
