Al final del
sendero, del
camino que es la vida, hayarás las historias ya vividas y a aquellos
amigos que creiste que ya no estaban. Ellos no dejarán nunca que muera la esencia a pesar de haber perdido el
tren que nos habría hecho mejores.Miraremos hacia delante aunque no veamos nada y al llegar a nuestro destino, echaremos la vista atrás para ver cuanto hemos perdido por la vereda. No es tiempo de lamentos, es tiempo de calma.
Seguramente a mitad o al final de este absurdo camino, repararé que
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