IZNALLOZ: Erase una vez, en un pueblo no muy lejano de Granada,...

Erase una vez, en un pueblo no muy lejano de Granada, las gentes convivían unas con otras de una manera tolerante, en las calles podían pasear las personas de forma tranquila, todas se hablaban entre sí. Hasta que llegó la fuerza de los votos, los políticos empezaron a trabajalos de una manera "legal" pero indecente.
Parte de la población, al ser mucho más desfavorecida, se le empezaron a comprar con: arreglos de las casas por el simple hecho de no tener una vivienda digna, ayundandoles a no pagar agua, basura; regalandoles vales de comida, gasolina, leña etc.
Esto originó que parte de la otra población se sentía marginada y con razón, por que ellos trabajaban o buscaban trabajo, pagaban los impuestos (eso sí cada vez más altos), había que cubrir gastos y los que no se les obligaban a pagar, los tenían que hacer la gente honrada por estos. Todo esto hizo un efecto llamada a todos aquellos marginados, presuntos malas gentes y en diez vente años, se cargaron el pueblo, con una imagen deplorable, los problemas se tapaban pero no se solucionaban, una verdadera pena. Pero como en todo, los gobernantes no querían saber nada, miraban para otra parte y con tal de seguir mandando y cobrando, les importaba un pito la situación, pues como ellos no lo padecían y si lo padecían por otros lados se beneficiaban.
Ojala lo que he contado hubiera sido un cuento, pero no, es la triste y tristísima realidad de un pueblo que va vieniendo a menos en todos los sentidos. Si se dedican los gobernantes a criar Cuervos ya sabéis. Adios y a crear una plataforma antipolíca.