Ahora resulta que
el salvador de
Iznalloz, el defensor de los pobres, el justiciero infalible, es César
Yeguas.
¿Pero estamos locos, o qué?
¿Otro más que me pide el voto para coger un sillón, cobrar y
sestear?
¿Pero de donde ha salido este individuo?
Que si yo doy la cara, que si mi hermano tiene una vivienda ilegal, que si yo pago mis impuestos pero aun no porque hay un problema con Navarrete.
Bla, bla, bla.
Entre este señor, cotorrín, el gato, pacaco, el barbas y potaje, evidentemente
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