El pañuelo que dejaste aquella
noche
yo lo guardo en mi memoria, tu recuerdo
cuando solo yo me encuentro, lo contemplo
y presiento de cerca tu figura.
En su seda está la huella de tu llanto
y el rosado de tus labios aún perdura
y me embriago en su perfume aún latente
que me hace revivir aquel ambiente.
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