Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican.
La confidencia corrompe la amistad: el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.
El que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio.
Cuando se dejas de frecuentar a los verdaderos amigos, se pierde el equilibrio.
El tiempo, que fortalece las amistades, debilita el amor.
Los amigos falsos son como las sombras: sólo nos siguen cuando brilla el sol.
Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino.
La amistad no se agradece, se corresponde.
La amistad ni se consquista ni se impone, porque ésta nace del corazón.
El amigo de verdad es el que nunca miente y al que nunca le mentirías.
Bienaventurados los que saben dar sin recordarlo, y recibir sin olvidarlo.
El anonimato es la expresión más genuina del altruismo.
La persona que no tiene un corazón caritativo padece del peor de los males cardiacos.
Lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás.
Los buenos ratos hay que fabricarlos, porque los malos, llegan solos.