Mi abuela se sentó en uno de los bancos de la parte trasera de la iglesia, recuerdo que cuando me separé de ella para ir a ocupar mi sitio en la primera fila, la miré extrañado. Ella me sonrió y me hizo un gesto con su cabeza indicándome que fuera a ocupar mi puesto y no me preocupara de nada más.

De la ceremonia no recuerdo nada en especial, sé que tuve que recitar una pequeña invocación en voz alta, era una especie de voto de renuncia a Satanás, a sus obras y a sus acciones. Cuando terminó la ... (ver texto completo)
Cuando llegamos a la iglesia deje de pensar en las enseñanzas de mi abuela y en las múltiples contradicciones que inundaban mi adolescente raciocinio.

En la puerta nos esperaba Don Joaquín. Vino directo a saludar afectuosamente a mi abuela. Curiosamente y a pesar de la fama de hereje de mi abuela, Don Joaquín y Mamá Sofía se respetaban profundamente y creo, sin temor a equivocarme, que ambos se tenían una mutua simpatía.

Entramos en la iglesia. El templo estaba abarrotado de gente. Supuse que ... (ver texto completo)
Si realmente existiera un solo Creador revelado, cómo podía comprenderse el que todas las religiones aseguraran que era el suyo, justo el verdadero.

En los días previos a mi primera comunión, una y otra vez me repetía que las enseñanzas morales de todas las religiones, son aceptables; pero que ella consideraba que la religión debe entenderse en un sentido laico, como un compromiso con el resto de nuestros iguales a través de la generosidad y la probidad. Me explicaba que la única obligación para ... (ver texto completo)
Mama Sofía tenía una visión del universo que la empujaba a concebir que el cosmos en su totalidad, podía llegar a interpretarse de un modo racional, bien como la consecuencia de un proceso de autoorganización propio de la naturaleza o como la obra de un desarrollo perfecto regido por una mente desconocida que lo gobernara.

Una y otra vez me sugería que observase el comportamiento armonioso de la naturaleza. La naturaleza nos invita a pensar que su proceder lógico debe brotar de una mente racional ... (ver texto completo)
Cuando el cura nos hablaba de los mártires que habían ofrecido su vida por la fe, ella me replicaba explicándome que la generosidad, el martirio o el espíritu de sacrificio de los seguidores de cualquier religión, ni evidencian ni contribuyen lo más mínimo a la autenticidad de sus creencias.

Don Joaquín siempre nos hablaba de la religión como una revelación de Dios que estaba recogida en los Libros Sagrados; nos instruía en los dogmas de la Iglesia y sin embargo, mi abuela me había educado desde ... (ver texto completo)
Durante las semanas previas a la comunión asistí con regularidad a las clases de catequesis, cuando retornaba a casa, mi abuela me interrogaba sobre lo que nos había enseñado el cura párroco.

Si Don Joaquín nos hablaba de la caridad como una obligación y un medio para alcanzar la vida eterna; mi abuela me daba otra versión, diciéndome que la caridad y la misericordia nunca podrían ser el fruto de una imposición, que la verdadera caridad no debe basarse ni en el temor a un hipotético castigo ni ... (ver texto completo)
Mi arrogancia hizo que me fijara en su traje y lo comparará con el mío. Pensé que el mío era más bonito.

Cuando mi abuela terminó de charlar con el panadero, proseguimos la marcha hacia la iglesia. Mi abuela caminaba erguida, agarrándome de la mano. Tuve la sensación de que se sentía muy orgullosa. Me pareció raro verla tan presumida, nunca la había visto así. Ella siempre halagaba la humildad como el paradigma de toda virtud.

Recuerdo que yo no comprendía muy bien todo aquel ajetreo de la ... (ver texto completo)
De camino hacia la iglesia mi abuela hizo un alto en la panadería, dejó allí la empanada para que el panadero la cociera en el horno de leña mientras nosotros acudíamos a la misa de mi primera comunión. Mientras ella charlaba con el panadero yo la esperé en la puerta, saludando con cierta vanidad de niño a toda la gente del pueblo que se dirigía hacia la iglesia.

Me sentía importante vestido con el traje de marinero. Cuando pasó por mi lado mi amigo Xocas acompañado de sus padres y sus hermanas, ... (ver texto completo)
Mi abuela, como todas las mujeres de la aldea, tenía una rara habilidad para portar sobre su cabeza los más diversos y pesados utensilios caseros, manteniendo un sutil equilibrio sin que jamás se les cayera nada.

Las mujeres de la aldea desde niñas se ejercitaban en este arte, iban y venían a la fuente de la plaza en busca del agua que luego portaban en sus pesadas sellas colocadas sobre su cabeza. Caminaban erguidas, con un porte elegante y muy femenino, podría decirse que majestuoso. En su ir ... (ver texto completo)
reo que no llegué a calzármelos nunca más, imagino que mi abuela los guardó con sumo mimo con la espera de que se presentara alguna otra efeméride para volver a ponérmelos. Pero en aquella perdida aldea escaseaban los acontecimientos significativos y jamás volví a verlos.

Ella, igual que siempre, se vistió de color negro. Los únicos cambios perceptibles en sus vestimentas eran que no llevaba su pañuelo negro cubriendo la cabeza y que portaba un bolso de mano, también negro.

Antes de salir de ... (ver texto completo)
Cuando terminó de vestirme me calzó unos zapatos de charol. Aún hoy recuerdo aquellos, mis primeros zapatos. Eran unos zapatos negros con unos cordones muy largos. Hoy los evoco relucientes como espejos. Me quedaban pequeños y me oprimían de un modo tortuoso los talones. Al atardecer, cuando me los descalcé, tenía dos grandes ampollas en los talones, pero no me importó, aquel día fui feliz con mis zapatos nuevos de charol.
La riqueza verdadera es un tesoro que guardamos escondido en el interior de cada uno de nosotros y sólo gozamos de ella cuando conseguimos hacer de un hombre bueno, otro mejor.

No entendía nada. Aquellas palabras rebuscadas me recordaron a los sermones que Don Joaquín nos daba en la Iglesia.
Para poder optar libremente y trazar tu rumbo por el sendero de la existencia, es importante que lleves siempre el corazón rebosante de sentimientos y la cabeza colmada de razonamientos, sólo manteniendo el equilibrio entre la razón y el sentimiento podrás sentirte libre y optar con cordura.

Antes de elegir un nuevo sendero, reflexiona e invoca al Creador que llevas dentro, pídele siempre a tu corazón y a tu cabeza que el camino que escojas, pueda ser conducido con prudencia durante toda la vida ... (ver texto completo)
Una vez que dirigimos nuestros pasos por el nuevo camino, se nos cierra la posibilidad de volver atrás. Recorrido un trecho, nuevamente nos volvemos a tropezar con otra encrucijada similar, con nuevos senderos que parten de ella. En cada cruce existen carteles con sugerentes palabras escritas, con promesas de dichas o amenazas de castigos.

Cuando dudes no te sientas inseguro, todo hombre inteligente duda. Siéntate tranquilo en la vereda, escudriña en las piedras con que están hechos los caminos, ... (ver texto completo)
Empezó explicándome que aquel día de mi primera comunión iba a tener, por primera vez en mi vida, la opción de elegir entre dos caminos espirituales; uno religioso, el de mi primera comunión y otro esotérico, en el que ella me iniciaría con un ritual hermético a lo largo del día.

Comenzó describiéndome que la vida es como una larga corredoira llena de encrucijadas y que, según vamos caminando por ella, tenemos que optar en cada cruce y elegir solamente uno de los senderos que de allí parten.