Los que padecéis porque amáis: amad más todavía; morir de amor es vivir.
Es muy difícil que dos que ya no se aman, riñan de verdad.
Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.
Si tú me amaras y yo te amase, ¡cómo nos amaríamos!
Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
Para Adán, el paraíso era donde estaba Eva.
El amor tiene dos leyes: la primera, amar a los otros; la segunda, eliminar de nosotros aquello que impide a los otros amarnos.
Si juzgamos el amor por la mayor parte de sus efectos, se parece más al odio que a la amistad.
Todo en amor es triste,
mas, triste y todo,
es lo mejor que existe.
Las infidelidades se perdonan, pero no se olvidan jamás.
Hay pasiones que la prudencia enciende y que no existirían sin el riesgo que provocan.
El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.
El más bello instante del amor, el único que verdaderamente nos embriaga, es este preludio: el beso.
No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.
El amor es como el agua, si algo no lo agita, se echa a perder.