Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Todo vicio trae siempre su consiguiente excusa.
Nuestras virtudes son, a menudo, hijas bastardas de nuestros vicios.
Me avergüenzo de esos filósofos que no quieren desterrar ningún vicio si no está castigado por el juez.
Todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes.
Ceder a un vicio cuesta más que mantener una familia.
Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
No hay maldad tan mala como la que nace de la semilla del bien.
La omisión del bien no es menos reprensible que la comisión del mal.
Nadie se hizo perverso súbitamente.
El mayor número de los males que sufre el hombre proviene del hombre mismo.
La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano.
El mal es árbol que crece y que cortado retoña.
Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos.