Justo después de que consigues cuadrar las cuentas, alguien se encarga de descuadrarlas. (Ley de la economía doméstica de Berkshire)
La llamada que ha estado esperando sonará en el momento en que haya cruzado la puerta.
Una corbata limpia atrae la sopa del día.
Una herramienta perdida se encontrará inmediatamente después de que ha comprado otra.
La herramienta que necesita está fuera de su alcance.
La expectativa de vida de una planta doméstica varía inversamente al precio y directamente a su fealdad. (Postulado de Britt)
La duración de un minuto depende de qué lado de la puerta del baño se encuentre usted.
La Armada chilena le facilita entonces el “Yelcho”, una embarcación fuerte pero no hecha para las aguas de la Antártida, al mando del Piloto Luis Pardo Villalón, quien con gran pericia, navegando en agua llena de témpanos y en medio de una densa niebla, en un buque no provisto con calefacción ni energía eléctrica, logra llegar al campamento de los sobrevivientes en la isla Elefante.
Shackleton intenta una nueva expedición a la Antártida, pero cuando se encuentra en las islas Georgias del Sur, sufre ... (ver texto completo)
El Embajador inglés en Montevideo consigue que la Armada de Uruguay le preste una embarcación, pero nuevamente la barrera de hielo le impide acercarse a la isla. Se dirige entonces a Punta Arenas, donde consigue que un inglés le permita realizar el viaje de rescate en su goleta “Emma”, el cual también fracasa por las mismas razones.
De inmediato Shackleton inicia una campaña de rescate de los hombres acampados en isla Elefante. El primer intento fue empleando un buque ballenero, pero la tarea resultó imposible debido a una barrera de hielo que les impedía acercarse a menos de 110 millas de la isla. Shackleton retorna a las Malvinas, donde se pone en contacto con el Almirantazgo, donde le comunican que no tienen embarcaciones en la cual realizar el rescate.
Es así que se inicia una de las aventuras más increíbles de todos los tiempos. La expedición debía atravesar un trecho de 1300 kilómetros en un bote de menos de 7 metros de eslora. El 24 de abril inician el viaje. Debieron hacer frente a una fuerte tormenta, con olas que superaban varias veces la altura de un hombre. Finalmente, agotados y enfermos, lograron llegar a la Georgia del Sur el 8 de mayo. Pero la historia aún no había terminado.
El único punto habitado era un puesto ballenero ubicado ... (ver texto completo)
Las posibilidades de avistar un buque en esas latitudes eran remotas, por lo que se debía tomar una decisión arriesgada. Debían enviar una expedición en uno de los botes a algún lugar habitado. De los tres puntos posibles, Tierra del Fuego, las islas Malvinas y las islas Georgia del Sur, se decidieron por esta última, ya que si bien los otros dos puntos son más cercanos, las condiciones climáticas y los vientos que debían atravesar hacían mucho más peligrosa la travesía.
Shackleton confiaba en que la deriva de los hielos lo trasladara los suficientemente al norte como para que lo acercara a alguna isla, pero en abril la deriva de los hielos comenzó a ser errática. Finalmente, el bloque de hielo se comenzó a partir, por lo que la situación del campamento se hizo peligrosa, por lo que se embarcan en los botes en dirección de la tierra más cercana, la desierta isla Elefante.
Tras tener que abandonar el barco, establecen un campamento y Shackleton comienza a trazar una ruta de retorno. Equipados con tres botes de salvamento, deben abandonar la banquiza polar e intentar llegar a alguna de las islas cercanas. Comienzan a trasladarse, pero las dificultades con las que se enfrentaron fueron extremas, por lo que durante los primeros diez días lograron avanzar muy pocos kilómetros, por lo que deciden levantar un nuevo campamento. Debido a que la distancia hacia el barco no ... (ver texto completo)
Durante los primeros tres meses del invierno austral, la vida a bordo fue relativamente tranquila. En el mes de julio, la presión ejercida por el hielo sobre el casco del barco hacía presagiar un desastre. Sin embargo, el barco logró permanecer con pocas averías hasta que el 24 de octubre el casco se rompió en forma definitiva. La tripulación abandonó el barco rescatando una parte importante de las provisiones