buenos dias antonio muy preciosas las fotode tu cortijo
puerdes estar orgulloso de la obra que es echo eres un buen paleta
que lo difrutes con salu
a don de estaba pepepaco que no salio en las fotos
que lo difruteis con salu
Buenos dias Antonio, que la noche magica, te sorprenda con algo soñado, ¡si se puede mas, con ese precioso cortijo! disfrutarlo con amor, un abrazo
buenos dias antonio muy preciosas las fotode tu cortijo
puerdes estar orgulloso de la obra que es echo eres un buen paleta
que lo difrutes con salu
a don de estaba pepepaco que no salio en las fotos
que lo difruteis con salu
igualmente para ti tini
que pases una feliz noche
Buenas noches amigo ANTONIO, que pases un feliz año nuevo en compañia de los tuyos, que los reyes magos os concedan todos vuestros deseos, pero ojito con el REAL MADRID para ellos tengo otros deseos JAJAJAJAJAJA.
UN FUERTE ABRAZO
muy buenas noches a todos
Buenos dias Freila, que bien atendido esta el foro, haber cuando pasa ANTONIO, que le parece es un honor, tener amigos como Vitori, un besito
Buenos dias Berta, ya queda menos para que este Antonio con nosotros
Feliz dia y que lo disfrutes
Un besinnnnnnnnnnnn
Cenicienta había escuchado esta conversación desde la cocina y, entretanto, no había perdido el tiempo. Se había lavado, restregado y sacudido las cenizas del pelo. Al entrar, bajó modestamente la cabeza, hizo una pequeña reverencia y fue a sentarse en la silla que le ofrecía el príncipe. Se quitó el grueso zapatón de madera, extendió su gracioso piececito y se calzó con toda naturalidad el minúsculo zapato de oro. Luego alzó tímidamente la cabeza, y cuando el príncipe vio su bello rostro y se miró ... (ver texto completo)
Buenos dias Freila, que bien atendido esta el foro, haber cuando pasa ANTONIO, que le parece es un honor, tener amigos como Vitori, un besito
Muy temprano, a la mañana siguiente, el príncipe se presentó en casa de Cenicienta y dijo a la madrastra:

- La otra noche vi que mi pequeña bailarina desaparecía en tu jardín. ¿Es aquí donde vive?

La madrastra sonrió de gusto y sus dos orgullosas hijas se ruborizaron y empezaron a hacer las más extrañas muecas, de tantas esperanzas como tenían.

- He aquí algo que se le perdió anoche -dijo el príncipe, sacando el zapatito de su bolsillo-; sólo será mi novia aquella muchacha que pueda calzárselo.

Las ... (ver texto completo)
Cenicienta había escuchado esta conversación desde la cocina y, entretanto, no había perdido el tiempo. Se había lavado, restregado y sacudido las cenizas del pelo. Al entrar, bajó modestamente la cabeza, hizo una pequeña reverencia y fue a sentarse en la silla que le ofrecía el príncipe. Se quitó el grueso zapatón de madera, extendió su gracioso piececito y se calzó con toda naturalidad el minúsculo zapato de oro. Luego alzó tímidamente la cabeza, y cuando el príncipe vio su bello rostro y se miró en sus bondadosos ojos resplandecientes, exclamó:

- ¡Cómo pude equivocarme! ¡Ésta sí que es mi propia, mi verdadera y única princesita!

En ese momento se escuchó un zumbido y un rumor que parecía de alas, y nadie supo cómo, pero los harapos de Cenicienta desaparecieron y apareció vestida con sus magníficas ropas de fiesta. La madrastra y sus dos orgullosas hijas se quedaron mudas de asombro y furia. El príncipe las dejó rezongando y rechinando los dientes, y salió con Cenicienta de la mano. La alzó junto a sí sobre el caballo y ya se alejaban alegremente cuando, al pasar bajo el árbol, oyeron el arrullo de la paloma:

- ¡Esta sí que es la novia para ti!

Enseguida bajó revoloteando a posarse en el hombro de Cenicienta, y los tres juntos: el príncipe, la princesa y su paloma mágica, cabalgaron lejos, muy lejos, hacia un delicioso castillo donde vivieron muy felices el resto de sus días. ... (ver texto completo)
Cuando entró, se acallaron todos los rumores, y el príncipe, rindiéndose a su hechizo, dobló la rodilla y le besó la mano. No quiso apartarse de su lado en toda la noche; su sonrisa era tan alegre, y bailaba con tanto gusto, que Cenicienta, sintiéndose más feliz de lo que cabe decir en palabras, se olvidó por completo del tiempo. Faltaba sólo un minuto para las doce cuando zafó ágilmente sus manos de los dedos del príncipe y, escabulléndose entre los invitados, se precipitó por las anchas escaleras ... (ver texto completo)
Muy temprano, a la mañana siguiente, el príncipe se presentó en casa de Cenicienta y dijo a la madrastra:

- La otra noche vi que mi pequeña bailarina desaparecía en tu jardín. ¿Es aquí donde vive?

La madrastra sonrió de gusto y sus dos orgullosas hijas se ruborizaron y empezaron a hacer las más extrañas muecas, de tantas esperanzas como tenían.

- He aquí algo que se le perdió anoche -dijo el príncipe, sacando el zapatito de su bolsillo-; sólo será mi novia aquella muchacha que pueda calzárselo.

Las ... (ver texto completo)
La tercera noche, después que la malvada madrastra y sus dos orgullosas hijas se hubieron marchado, con su tintineo y su rumor de colas, Cenicienta se paró, como siempre que necesitaba, debajo de su querido arbolito y dijo:

- ¡Arbolito querido de tu ramaje llueva pronto un vestido todo de encaje!

Apenas había acabado de decir estas palabras cuando un vestido revoloteaba hacia ella desde las ramas, un vestido hermosísimo, como si estuviera hecho con rayos de sol. De lo alto bajó también flotando ... (ver texto completo)
Cuando entró, se acallaron todos los rumores, y el príncipe, rindiéndose a su hechizo, dobló la rodilla y le besó la mano. No quiso apartarse de su lado en toda la noche; su sonrisa era tan alegre, y bailaba con tanto gusto, que Cenicienta, sintiéndose más feliz de lo que cabe decir en palabras, se olvidó por completo del tiempo. Faltaba sólo un minuto para las doce cuando zafó ágilmente sus manos de los dedos del príncipe y, escabulléndose entre los invitados, se precipitó por las anchas escaleras ... (ver texto completo)
El príncipe se sentía en extremo feliz, pero con gran disgusto suyo la bailarina volvió a escapársele un poco antes de la medianoche. Esta vez alcanzó a verla cuando se le escurría por la puerta. Corrió tras ella, pero la fugitiva conocía el camino y él lo ignoraba. A menudo la perdía de vista mientras volaba aquí y allá entre las calles oscuras, pero no se desanimaba por eso. Todavía alcanzó a vislumbrarla en el momento en que se deslizaba por el patio de la casa, pero estaba todo tan oscuro, que ... (ver texto completo)
La tercera noche, después que la malvada madrastra y sus dos orgullosas hijas se hubieron marchado, con su tintineo y su rumor de colas, Cenicienta se paró, como siempre que necesitaba, debajo de su querido arbolito y dijo:

- ¡Arbolito querido de tu ramaje llueva pronto un vestido todo de encaje!

Apenas había acabado de decir estas palabras cuando un vestido revoloteaba hacia ella desde las ramas, un vestido hermosísimo, como si estuviera hecho con rayos de sol. De lo alto bajó también flotando ... (ver texto completo)
¿Quién sería esa pequeña belleza misteriosa -dijo la madrastra-, y por qué desaparecería tan de repente?.

- Nadie lo sabe -dijo la mayor de sus hijas-. Yo, por mi parte, me alegro de que se fuera. ¿Quién iba a tener la menor oportunidad si llega a quedarse?

- Estoy de acuerdo contigo -dijo la otra-. Pero, de todos modos, me gustaría saber de dónde vino.

¡Quién iba a decirles que la misteriosa doncella había salido de su propia casa y que, en aquel momento, vestida de harapos, dormía entre ... (ver texto completo)
El príncipe se sentía en extremo feliz, pero con gran disgusto suyo la bailarina volvió a escapársele un poco antes de la medianoche. Esta vez alcanzó a verla cuando se le escurría por la puerta. Corrió tras ella, pero la fugitiva conocía el camino y él lo ignoraba. A menudo la perdía de vista mientras volaba aquí y allá entre las calles oscuras, pero no se desanimaba por eso. Todavía alcanzó a vislumbrarla en el momento en que se deslizaba por el patio de la casa, pero estaba todo tan oscuro, que ... (ver texto completo)
En cuanto al príncipe, no tuvo ojos para nadie más desde que la vio. La tomó de la mano y no se separó de su lado en toda la noche. A los que quisieron bailar con ella los apartó diciendo:

- Lo siento mucho, pero esta pequeña bailarina es mía.

Cenicienta era muy feliz; pero sabía que su dicha no iba a durar mucho tiempo. La paloma le había advertido que sus encantadores vestidos desaparecían al toque de medianoche; de modo que, a partir de las doce menos cuarto, Cenicienta no se vio por ninguna ... (ver texto completo)
¿Quién sería esa pequeña belleza misteriosa -dijo la madrastra-, y por qué desaparecería tan de repente?.

- Nadie lo sabe -dijo la mayor de sus hijas-. Yo, por mi parte, me alegro de que se fuera. ¿Quién iba a tener la menor oportunidad si llega a quedarse?

- Estoy de acuerdo contigo -dijo la otra-. Pero, de todos modos, me gustaría saber de dónde vino.

¡Quién iba a decirles que la misteriosa doncella había salido de su propia casa y que, en aquel momento, vestida de harapos, dormía entre ... (ver texto completo)
Pero Cenicienta no se puso entonces a llorar y a lamentarse, como podría suponerse, sino que se convirtió en la muchacha más atareada que se haya visto nunca. Se lavó la cabeza hasta dejársela sin una sola ceniza, y luego se peinó el pelo de modo que le rodeaba la cara como una nube de oro. Luego se bañó, y se frotó y restregó hasta quedar radiantemente limpia. ¡Quién iba a imaginar nunca que no era más que una pobre cocinerita que dormía entre las cenizas y los rescoldos de la chimenea! En cuanto ... (ver texto completo)
En cuanto al príncipe, no tuvo ojos para nadie más desde que la vio. La tomó de la mano y no se separó de su lado en toda la noche. A los que quisieron bailar con ella los apartó diciendo:

- Lo siento mucho, pero esta pequeña bailarina es mía.

Cenicienta era muy feliz; pero sabía que su dicha no iba a durar mucho tiempo. La paloma le había advertido que sus encantadores vestidos desaparecían al toque de medianoche; de modo que, a partir de las doce menos cuarto, Cenicienta no se vio por ninguna ... (ver texto completo)
Aquello la irritó tanto, que dijo de muy mal humor:

- No puedes ir de ninguna manera. Ni tienes vestido, y, además, es imposible que bailes con esos pies tan toscos.

Las lágrimas rodaron por las mejillas de Cenicienta, y tanto le rogó, que por fin la madrastra le dijo:

- Muy bien. Te daré otra oportunidad. Esta vez tendrás que limpiar dos cazuelas de lentejas en una sola hora - y se marchó diciendo que aquello la mantendría entretenida hasta que ya ella y sus hijas estuviesen camino de la ... (ver texto completo)
Pero Cenicienta no se puso entonces a llorar y a lamentarse, como podría suponerse, sino que se convirtió en la muchacha más atareada que se haya visto nunca. Se lavó la cabeza hasta dejársela sin una sola ceniza, y luego se peinó el pelo de modo que le rodeaba la cara como una nube de oro. Luego se bañó, y se frotó y restregó hasta quedar radiantemente limpia. ¡Quién iba a imaginar nunca que no era más que una pobre cocinerita que dormía entre las cenizas y los rescoldos de la chimenea! En cuanto ... (ver texto completo)
¡Cu-curru-cú! ¿Qué quieres tú?.

Y Cenicienta le dijo:

- ¡Lléname la cazuela, vuela que vuela!

Y allá se fue volando la paloma y con ella todos los pájaros del cielo. Arriba y abajo, se movían las cabecitas mientras recogían las lentejas. «Pic-pec, pic-pec, pic-pec!» hacían los pájaros, y en un instante estuvieron todos los granos buenos en la cazuela. Pronto echaron a volar y desaparecieron, mientras Cenicienta se apresuraba a llevar a su madrastra la cazuela llena de lentejas.
Aquello la irritó tanto, que dijo de muy mal humor:

- No puedes ir de ninguna manera. Ni tienes vestido, y, además, es imposible que bailes con esos pies tan toscos.

Las lágrimas rodaron por las mejillas de Cenicienta, y tanto le rogó, que por fin la madrastra le dijo:

- Muy bien. Te daré otra oportunidad. Esta vez tendrás que limpiar dos cazuelas de lentejas en una sola hora - y se marchó diciendo que aquello la mantendría entretenida hasta que ya ella y sus hijas estuviesen camino de la ... (ver texto completo)