# Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Atenea y Aracne

Cuenta la leyenda que había una hermosa joven llamada Aracne. Era muy habilidosa en el arte de entretejer la lana, y por ese talento era reconocida.

Las Ninfas bajaban muchas veces hacia su morada para admirar sus trabajos y quedaban embelezadas por sus magníficos bordados.

En una ocasión le preguntaron si la diosa Atenea le había enseñado a trabajar la lana, pero Aracne se defendió como si la hubieran insultado:- ¡Nadie me ha enseñado el oficio! Si Atenea quiere venir a ... (ver texto completo)
El Triste Final de Orféo

Un día, el dios supremo del Olimpo, Zeus dijo:-Mi hijo Dionisio, también conocido como Baco, merece ser nombrado dios por haber inventado el vino. Y lo elevó al rango de dios.

Orfeo se negó a adorarlo como dios diciendo:

- Dionisio no puede ser dios. Es un mal ejemplo para los mortales ya que está borracho la mayor parte del día. Me niego a ofrecerle sacrificios a un borracho.

Cuando Dionisio escuchó el comentario se enojó tanto que envió a un grupo de Ménades, mujeres embriagadas todo el tiempo, a perseguirlo.

Cuando las Ménades lo encontraron, Orfeo estaba placidamente dormido junto a su lira. Si hubiera estado despierto tocando su lira ellas habrían quedado encantadas por su música.

Entonces, las Ménades, le cortaron la cabeza y la arrojaron a un río cercano. Luego cortaron el resto del cuerpo en pedacitos.

Las Musas encontraron los trozos de Orfeo y apenadas por la triste desaparición del músico, los enterraron a los pies del monte Olimpo, donde los ruiseñores entonaron de allí en más dulcísimos cantos.

La cabeza de Orfeo floto río abajo hasta llegar al mar, donde un barco de pescadores la atrapó en sus redes y le dieron sepultura.

Zeus permitió que se pusiera la lira de Orfeo en el cielo, formando la constelación llamada ¨ La Lira¨ ... (ver texto completo)
Orféo y Eurídice

Había una vez una Musa llamada Calliope. Ella tenía un hijo llamado Orfeo.

Orfeo, además de ser un gran poeta, tocaba muy bien la lira, deleitando a todos los que lo escuchaban. Tanto hombres como animales quedaban extasiados con su música. Hasta los árboles y las rocas se movían y cambiaban de lugar solo para escuchar sus dulces melodías.

Orfeo estaba casado con Eurídice, su bella esposa, de la cual estaba sumamente enamorado.

Un día mientras recorrían el bosque tomados ... (ver texto completo)
Perséfone, La Hija Perdida

Había una vez una diosa llamada Demeter que tenía una hermosa hija llamada Perséfone. La joven tenía grandes ojos verdes y una cabellera de bucles dorados. Vivía con su madre en un departamento del palacio en el monte Olimpo y de vez en cuando bajaba a los prados a recoger flores en compañía de sus amigas.

Un día, el dios de los muertos, Hades, que vivía en el centro de la tierra, rodeado de tinieblas, se enamoró profundamente de Perséfone.

Como Hades era muy astuto ... (ver texto completo)
Las Orejas del Rey Midas

La diosa Atenea había inventado la flauta doble. Cuando la soplaba conseguía arrancarle hermosas melodías.

Una noche, en que Atenea estaba tocando la flauta en un banquete, Hera y Afrodita comenzaron a reírse en secreto.

Atenea se preguntaba porqué. Entonces se sentó ala orilla de un arroyo a tocar y cuando vio su aspecto ridículo, con las mejillas hinchadas mientras soplaba la flauta, la arrojó al arroyo con una maldición para el que la encontrara.

Tiempo después, ... (ver texto completo)
El Rey Midas y Dionisio

Midas era el rey de Macedonia. Fue el primer hombre en plantar un jardín de rosas.

Le gustaba disfrutar de la buena vida, las fiestas, escuchar música y pasarla bien.

Una mañana un jardinero le dijo: -Hay un Sátiro completamente borracho tirado en tu rosedal.

- ¡Traedlo inmediatamente ante mi presencia! Dijo Midas
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Gordio y el Nudo Gordiano

Gordio era un pobre campesino.

Un día vio que un águila se había posado en la vara de su carro de bueyes. Como el águila seguía instalada en la vara, sin inmutarse, entonces Gordio decidió dirigirse a Telmiso en Frigia, porque allí había un oráculo confiable para preguntarle qué podía significar esto.

Antes de atravesar la puerta de entrada a la ciudad, encontró a una bella joven que poseía el don de la profesia. No bien vio el carro con el águila, le dijo a Gordio ... (ver texto completo)
Teseo y el Minotauro

El rey Minos había encerrado en el laberinto al temible monstruo Minotauro.

A su vez, Minos había impuesto un terrible tributo sobre la ciudad de Atenas: Cada nueve años debían enviar siete muchachos y siete muchachas para ser alimento del terrible monstruo.

Atenas ya había enviado dos grupos de jóvenes para alimentarlo. Esta sería la tercera remesa de jóvenes enviados. Uno de los siete jóvenes se llamaba Teseo.

Antes de entrar al laberinto conoció a Ariadna, una hija de Minos que se enamoró de él y decidió ayudarle.

El problema no era solo matar al Minotauro sin armas, ya que no se les permitía entrar armados al laberinto, sino poder encontrar la salida en tan intrincados pasillos.

Ariadna, entonces, sin que nadie lo advirtiera, le entregó a Teseo un carretel de hilo. Gracias a esto, Teseo pudo encontrar la salida del laberinto después de matar a puñetazos al Minotauro.

Teseo salvó de este modo a todo el grupo y se escapó llevando a Ariadna consigo.

Jorge Luis Borges en su cuento La casa de Asterión nos muestra otra faceta de este temible monstruo. ... (ver texto completo)
Icaro y Dédalo

Ante la negativa del rey Minos para que Dédalo abandonara Creta, Dédalo comenzó a maquinar la forma de escapar.

Como Creta era una isla era prácticamente imposible escapar por mar. El rey Minos tenía una flota importante y lo capturaría.

Dédalo había tenido un hijo con una esclava en Creta, su nombre era Icaro. Entonces decidió que escaparía con su hijo por aire.

Inspirándose en el vuelo de los pájaros, construyó entonces dos pares de alas. Unas para Icaro y otras para ... (ver texto completo)
Mito Griego de la Creación

En un principio solo existía el Caos. A continuación, Gea o la Madre Tierra engendró por si misma a Urano, o el Firmamento Estrellado.

Gea se unió a Urano y tuvo varios hijos.

En primer lugar nacieron seis Titanes varones: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Crono, que era muy perverso, y seis Titánides mujeres: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis.

Luego Gea y Urano tuvieron otros hijos, Los Cíclopes. Arges, Estéropes y Brontes.

Y más tarde fueron padres también de los Hecatonquiros, tres monstruos gigantes con cien brazos y cincuenta cabezas cada uno.

Urano era malvado y cada vez que Gea iba a dar a luz, los retenía en el vientre de Gea, no permitiendo que nacieran.

Cansada Gea de sufrir, ya que sentía que estaba por explotar, urdió un maléfico plan. Dio a luz una hoz de acero brillante y buscó la ayuda de Crono, el más perverso de sus hijos para que le cortara los órganos genitales mientras dormía.

Crono esperó agazapado que Urano roncara placidamente y con la hoz provista por su madre, Gea, lo castró tirando sus órganos al mar.

Crono mantenía encadenados a todos los monstruos en las profundidades de la tierra.

La sangre derramada, volvió a fecundar la tierra. De allí nacieron las Erinias, espiritus vengadores de los crímenes de sangre, Los Gigantes y las Ninfas Melíades o de los árboles de fresno. Del órgano que cayó al mar nació la diosa Afrodita, que encontraron flotando en una concha marina.

Crono se unió a Rea, pero también tenía la mala costumbre de comerse a sus hijos, entonces el menor, Zeus, lo destronó y conquistó el dominio del mundo.

Los Titanes que estaban confinados en las profundidades, no estaban de acuerdo y se sublevaron agitando la tierra, sacudiendo las montañas y causando todo tipo de terremotos y maremotos.

Zeus, pensó que si los soltaba se calmarían, pero apenas los liberó de su prisión, comenzaron a arrojarle rocas y amontonar montañas. Este desastre duró diez años.

Zeus deseaba poner orden de una buena vez y para siempre, entonces descendió hasta el Tártaro donde se encontraban encadenados los Cíclopes y los Gigantes de cien brazos y les pidió ayuda para acabar con el flagelo de los Titanes.

Estos accedieron de buena gana y cuando por fin volvieron a ver la luz del sol se llenaron de energía y se lanzaron a la batalla con todas sus fuerzas. Tembló la tierra y se sacudió el cielo hasta que los Titanes quedaron sepultados bajo una montaña de rocas arrojadas por los monstruos de cien brazos. Los que sobrevivieron fueron arrojados al Tártaro y nunca más volvieron a salir de allí. ... (ver texto completo)
Los Campos Elíseos

También llamados "Campos Afortunados" o "Islas de los Bienaventurados", era un territorio feliz donde eran llevados los mortales favorecidos por los dioses sin probar la muerte para que gozaran de la felicidad eterna.

Los Campos Elíseos quedaban sobre el margen occidental de la tierra bañados por la corriente del Océano.
El Jardín de las Hespérides

El país de las Hespérides estaba ubicado en el extremo occidente, al borde del río Océano y muy cerca del monte Atlas.
Estaba custodiado por las Hespérides. Hijas de la estrella de la tarde. Estas ninfas, de dulce y melodiosa voz, según las leyendas tradicionales eran hijas de Zeus y Temis.

Ellas custodiaban un jardín maravilloso, lleno de fuentes de ambrosia, cuyos árboles estaban cargados de frutos en todas las estaciones del año, llamado el jardín de las Hespérides.

Este ... (ver texto completo)
El Laberinto

Los laberintos son construcciones llenas de pasadizos tramposos. Pasillos sin salida y recovecos que no llevan a ninguna parte.

Están construídos de tal manera que una vez que alguien entra es imposible encontrar la salida.

Es famoso el laberinto del Minotauro en Creta.

Puedes ver Leyendas Mitológicas.
Los Oráculos

Los oráculos no eran precisamente lugares sino parte de la religión. Había algunos establecidos. De Zeus en Dodoma, De Apolo en Delfos.

Los Oráculos eran formas de consultar sobre el futuro.
Aparecen en muchos mitos y leyendas. Cuando algún héroe va a llevar a cabo algún viaje, batalla, o aventura, primero consulta al oráculo para saber qué riesgos tendrá que afrontar.

Cada oráculo tenía su sistema de adivinación. El vuelo de los pájaros, los sueños, el crujido de hojas y otros.