El general Pélissier, después mariscal de Francia, estando en Argelia, se dejó llevar por un arrebato de ira y la emprendió a latigazos con uno de sus subalternos. Este, cegado por la ira, sacó la pistola y apretó el gatillo, pero el arma se encasquilló. Entonces, el general gritó: «Tres días en la celda de castigo por no tener el arma en condiciones de eficiencia».
Un peón de una constructora, vuelve a casa y le cuenta a su mujer que el andamio en el que trabajaba con otros tres obreros se ha venido abajo y a causa de la caída los tres han muerto; sólo se ha salvado él. El empresario deberá desembolsar un millón para cada una de las familias de las víctimas. Ante tal noticia, su mujer le dijo: «Cuando hay algún dinero que ganar, tú siempre quedas al margen».
Pretendía vender un asno y le dijo al tratante: «Si desea usted un buen asno, diríjase a mí».
Un señor compró un preservativo en una farmacia y la farmacéutica al verle tan feo le dijo: «Tenga cuidado que caduca dentro de 10 años».
Junto a las ruinas de un antiguo templo griego, una señora americana cuando estaba posando para una fotografía, dijo al fotógrafo: «Procure no fotografiar mi coche, mi marido creería que he sido yo quien ha destruido el templo».
Hacer Capitán Araña: Hubo una época, en que la agitación emancipadora desencadenada en los territorios españoles de ultramar, obligó al gobierno a reclutar grandes cantidades de hombres de la Península, para hacer frente a aquellos movimientos de insurrección. Una de las figuras de ese reclutamiento iba a ser -sin duda- un tal Capitán Arana o Araña, personaje de origen oscuro, pero que llegó a desempeñar su tarea con diligencia y eficacia extraordinarias. Pero, sucedió que a la hora de embarcarse él mismo, desapareció como tragado por la tierra. El hecho despertó los más variados comentarios y, desde entonces, la expresión ser (o hacer de) Capitán Araña, que embarca a otros y él se escapa, se aplica para calificar la conducta de quien, tras inducir a otros a realizar una tarea dificultosa, personalmente se abstrae de participar del trabajo. ... (ver texto completo)
Hundirse el barco: Pasar por una situación muy delicada, como cuando realmente se hunde una nave.
Haz el bien sin mirar a quién: Las obras buenas deben hacerse desinteresadamente.
Hallarse en estado interesante: Es una forma elegante de decir que una mujer está embarazada.
Hacerse el tonto: Disimular, tratar de pasar inadvertido.
hola victoria, pues por aqui tambien hizo buen dia, ya seria hora de que se fueran las lluvias
que pases una buena tarde
un abrazo
buenos dias antonio victoria-marcelino-maria-argen tina
bsaludos para todos
benas tardes fina, hoy hemos tenido un buen dia por aqui
parece que las lluvias nos abandonan por ahora
que pases una buena tarde
un abrazo
buenos dias antonio victoria-marcelino-maria-argen tina
bsaludos para todos
Hoy amanece en FREILA a las 08:14 y anochece a las 18:36
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LEY FUNDAMENTAL DEL 2 DE FEBRERO
Primera regla doméstica de Fausner.- Un cuchillo sin filo siempre te puede cortar el dedo.