Las cópulas suceden entre diciembre y febrero. Como dependen del muy variable alimento, sólo ponen un huevo que incuban unos cincuenta y ocho días. Macho y hembra se turnan para dar calor al huevo, aunque ésta permanece más tiempo. Los pollos crecen a un ritmo lento, pero determinado e, incapaz de frenar su crecimiento, muere si no come con la frecuencia precisa. Los pollos pasan en los nidos entre ciento diez y ciento veinte días. Ambos cónyuges alimentan al pollo, que siempre está acompañado en las cuatro primeras semanas. Alrededor de la séptima semana, pasan más de la mitad del tiempo sólos y, a los tres meses y medio, dejan el nido, moviéndose cerca de la colonia, hasta independizarse. Cuatro o cinco años más tarde buscará pareja y críará.