HISTORIA
La diversidad ecológica de la Sierra de Baza, en contraposición con las zonas llanas que la circundan, ha motivado que el Hombre se estableciese en ella de forma continuada desde hace al menos 7.000 años. Estas comunidades prehistóricas aprovecharon la variada oferta de recursos que una montaña mediterránea, como es el caso de la Sierra de Baza, les brindaba: agua abundante y segura todo el año, fértiles suelos en los pequeños valles fluviales, densos bosques constituidos por muchas especies diferentes de arbolado, caza, buenos pastos para el ganado y abundancia y variedad de minerales. Desde al menos el V milenio a/C. o lo que en arqueología se conoce como Neolítico Medio, la Sierra de Baza comienza a albergar de forma más o menos estable a pequeñas comunidades de campesinos (agricultores y pastores) que refugiándose en algunas de sus cuevas y abrigos naturales o en pequeños poblados al aire libre de muy frágiles y perecederas construcciones, comienzan a extenderse por todo su territorio. Estas primeras comunidades campesinas cultivaban, aú n de forma rudimentaria, las mejores tierras, mediante un sistema de rozas, que consistía en el aclarado de pequeñas extensiones de bosque o zonas de inundación fluvial, que eran abandonadas rápidamente, en cuanto perdían sus nutrientes los suelos, trasladándose a otro lugar próximo, donde de nuevo se repetía el mismo proceso, acompañados de sus rebaños de ovejas y cabras. A su vez, seguían practicando, para completar su dieta, la recolección y la caza.
La diversidad ecológica de la Sierra de Baza, en contraposición con las zonas llanas que la circundan, ha motivado que el Hombre se estableciese en ella de forma continuada desde hace al menos 7.000 años. Estas comunidades prehistóricas aprovecharon la variada oferta de recursos que una montaña mediterránea, como es el caso de la Sierra de Baza, les brindaba: agua abundante y segura todo el año, fértiles suelos en los pequeños valles fluviales, densos bosques constituidos por muchas especies diferentes de arbolado, caza, buenos pastos para el ganado y abundancia y variedad de minerales. Desde al menos el V milenio a/C. o lo que en arqueología se conoce como Neolítico Medio, la Sierra de Baza comienza a albergar de forma más o menos estable a pequeñas comunidades de campesinos (agricultores y pastores) que refugiándose en algunas de sus cuevas y abrigos naturales o en pequeños poblados al aire libre de muy frágiles y perecederas construcciones, comienzan a extenderse por todo su territorio. Estas primeras comunidades campesinas cultivaban, aú n de forma rudimentaria, las mejores tierras, mediante un sistema de rozas, que consistía en el aclarado de pequeñas extensiones de bosque o zonas de inundación fluvial, que eran abandonadas rápidamente, en cuanto perdían sus nutrientes los suelos, trasladándose a otro lugar próximo, donde de nuevo se repetía el mismo proceso, acompañados de sus rebaños de ovejas y cabras. A su vez, seguían practicando, para completar su dieta, la recolección y la caza.