Curiosamente, lo que hoy es un erosionado y árido altiplano de tierras ocres, amarillentas y blanquecinas, hace millones de años era el fondo de sendos lagos. Su desecación dejó un paisaje de cortantes y quebrados límites, donde surgen paredes, montículos y cerros erosionados. Mas, la aridez es falsa, pues el subsuelo está lleno del agua de las cercanas cumbres de Sierra Nevada y de la escasa lluvia caída en la planicie. Y ahí, entre la aridez exterior y el empapado interior, crecen airosas y blancas chimeneas de múltiples formas y ubicaciones, único sígno de la existencia de vida