Nodo norte en la Casa octava - Nodo sur en la Casa segunda.
Su karma esta centrado en una extremada posesividad. Se quiere tener todo lo que los ojos ven. Los individuos muestran una desenfrenada necesidad de posesión y un enfrentamiento consigo mismo. Tiene casi un comportamiento animal. No tuvo en cuenta, en vidas pasadas, los valores de los demás y siguió su camino sin importarle si los afectaba. Nunca puede alcanzar sus propias necesidades, debido a que ha creado un sistema de necesidades superiores. No le es suficiente lo que las personas que lo rodean les pueden dar, busca más la cantidad que la calidad. Suele llegar a tales extremos que aún comprendiendo su error no es capaz de admitirlo. Trata de avanzar tan drásticamente que suele arruinar el camino que ha ganado, podrá renacer si elimina los comportamientos excesivos. Debe desprenderse de la necesidad de impresionar a los demás para caminar con mayor suavidad y sin excesos. Trae tanto peso de sus vidas pasadas que debe sacar su fortaleza interior para poder renacer, pero debido a su carácter obstinado se le dificulta el camino. Deberá romper con un sistema de valores traído de sus vidas pasadas, en las que considera que hay personas más privilegiadas que otras y aprender de aquellas que la rodean, empezando a escuchar. La vida física y material que ha llevado por tanto tiempo le provoca un disgusto con él mismo. Tiene que abandonar su sistema de valores, para aceptar valores nuevos y comenzar desde abajo el camino, así estimará más cada paso de ese camino. Hasta que no se complete la transformación, seguirá sumergido en un caos, deberá aprender que las posesiones son para utilizarlas y no para acumularlas. Tiene que dejar atrás el camino andado. El nodo norte de la Casa octava puede ayudar o no, al individuo, para esto tendrá que poner toda su fe, en cuanto consiga no mirar atrás logrará que Dios atienda sus pedidos. El signo del nodo sur muestra un sistema de valores que trae de su vida anterior y que debe ser cambiado, el del nodo norte como puede surgir la nueva vida.
Su karma esta centrado en una extremada posesividad. Se quiere tener todo lo que los ojos ven. Los individuos muestran una desenfrenada necesidad de posesión y un enfrentamiento consigo mismo. Tiene casi un comportamiento animal. No tuvo en cuenta, en vidas pasadas, los valores de los demás y siguió su camino sin importarle si los afectaba. Nunca puede alcanzar sus propias necesidades, debido a que ha creado un sistema de necesidades superiores. No le es suficiente lo que las personas que lo rodean les pueden dar, busca más la cantidad que la calidad. Suele llegar a tales extremos que aún comprendiendo su error no es capaz de admitirlo. Trata de avanzar tan drásticamente que suele arruinar el camino que ha ganado, podrá renacer si elimina los comportamientos excesivos. Debe desprenderse de la necesidad de impresionar a los demás para caminar con mayor suavidad y sin excesos. Trae tanto peso de sus vidas pasadas que debe sacar su fortaleza interior para poder renacer, pero debido a su carácter obstinado se le dificulta el camino. Deberá romper con un sistema de valores traído de sus vidas pasadas, en las que considera que hay personas más privilegiadas que otras y aprender de aquellas que la rodean, empezando a escuchar. La vida física y material que ha llevado por tanto tiempo le provoca un disgusto con él mismo. Tiene que abandonar su sistema de valores, para aceptar valores nuevos y comenzar desde abajo el camino, así estimará más cada paso de ese camino. Hasta que no se complete la transformación, seguirá sumergido en un caos, deberá aprender que las posesiones son para utilizarlas y no para acumularlas. Tiene que dejar atrás el camino andado. El nodo norte de la Casa octava puede ayudar o no, al individuo, para esto tendrá que poner toda su fe, en cuanto consiga no mirar atrás logrará que Dios atienda sus pedidos. El signo del nodo sur muestra un sistema de valores que trae de su vida anterior y que debe ser cambiado, el del nodo norte como puede surgir la nueva vida.