Nodo norte en la Casa cuarta - Nodo sur en la Casa décima.
Llega a la vida actual pensando que todo está por debajo de él, considera que él es el centro, trae de sus encarnaciones pasadas el poder de mando por lo que aprovecha la debilidad de los demás para hacerse cargo. Se presenta como protector y se alimenta poniéndose en un lugar elevado a todos los que ha podido dominar. Es solitario, ya que por la misión que él mismo se ha impuesto no permite que los demás conozca su yo real. Por su afán de dominar, entra en conflicto con las personas que lo rodean y experimenta ciertas situaciones que lo hacen bajar del lugar donde se encuentra. Estas personas han tenido padres exigentes que le han enseñado que tienen que ubicarse en la posición más alta del mundo, a pesar de ello siempre están descontentos ya que siempre les parece poco lo que alcanzaron. La lección kármica es que debe superar esa necesidad de dejar lo que tiene para lograr más. Es tan fuerte está necesidad que llegan a veces al suicidio, por no conseguir lo que quieren, ya que creían que tenían un gran destino. Debe elegir entre lo que él quiere para sí mismo y lo que quieren los demás, también madurar, porque no pueden solucionar sus propios problemas emocionales a pesar de su fortaleza. En estos nodos es importante la relación con los padres, ya que intentará liberarse de ellos a pesar de saber que también los necesita. Comprende también que esa necesidad de organizar la vida de los demás no es otra cosa más que para cubrir su propio desorden. Su alma trae el residuo de que todo lo que haga, es para recibir reconocimiento de los demás, en esta casa deberá aprender que todo acto es para su propia recompensa. Una vez que se desprenda de esta necesidad de mostrarse ante los demás recién alcanzará la madurez que está buscando. El signo que está en el nodo norte le muestra como sobrevalúa su propio yo y el del nodo sur le mostrará las maneras de desprenderse de las tendencias de su vida anterior para lograr la estima personal.
Llega a la vida actual pensando que todo está por debajo de él, considera que él es el centro, trae de sus encarnaciones pasadas el poder de mando por lo que aprovecha la debilidad de los demás para hacerse cargo. Se presenta como protector y se alimenta poniéndose en un lugar elevado a todos los que ha podido dominar. Es solitario, ya que por la misión que él mismo se ha impuesto no permite que los demás conozca su yo real. Por su afán de dominar, entra en conflicto con las personas que lo rodean y experimenta ciertas situaciones que lo hacen bajar del lugar donde se encuentra. Estas personas han tenido padres exigentes que le han enseñado que tienen que ubicarse en la posición más alta del mundo, a pesar de ello siempre están descontentos ya que siempre les parece poco lo que alcanzaron. La lección kármica es que debe superar esa necesidad de dejar lo que tiene para lograr más. Es tan fuerte está necesidad que llegan a veces al suicidio, por no conseguir lo que quieren, ya que creían que tenían un gran destino. Debe elegir entre lo que él quiere para sí mismo y lo que quieren los demás, también madurar, porque no pueden solucionar sus propios problemas emocionales a pesar de su fortaleza. En estos nodos es importante la relación con los padres, ya que intentará liberarse de ellos a pesar de saber que también los necesita. Comprende también que esa necesidad de organizar la vida de los demás no es otra cosa más que para cubrir su propio desorden. Su alma trae el residuo de que todo lo que haga, es para recibir reconocimiento de los demás, en esta casa deberá aprender que todo acto es para su propia recompensa. Una vez que se desprenda de esta necesidad de mostrarse ante los demás recién alcanzará la madurez que está buscando. El signo que está en el nodo norte le muestra como sobrevalúa su propio yo y el del nodo sur le mostrará las maneras de desprenderse de las tendencias de su vida anterior para lograr la estima personal.