En esta bendición que fue encontrarlos, me enteré de tantas cosas, que realmente poder compaginar de alguna manera toda la información, las recetas y los secretos, me ha llevado algo de tiempo. Intentar transmitirles tan fielmente y celosamente como me han sido obsequiados los relatos, con la generosidad de Rye; es todo un desafío, ya que este apasionado gitano, no dejó ni un solo segundo de fascinarme. Él era en su familia, quién más conocía de la tradición y por ende el delegado en asistirme; mientras caminábamos al sol en un amistoso paseo, no dejaba de llevar su mirada hacia el piso, como buscando algo. A los pocos minutos, entendí el porqué.