Fue increíble contemplar la simpleza que entraña tanta información para nosotros inducida y deducida a partir de cantidades de programas que enseñan el pensamiento positivo en acción, los mandatos con los que nos regimos; y para ellos, obsequiado a manera de cuento por sus antepasados. Por lo visto, mientras la seductora Samara tiñe de emociones su escueta leyenda, en muchos otros rinconcitos, algunas abuelas aún persisten con Blancanieves y Caperucita…