Éste no es más que otro aspecto de la enseñanza en cuánto al rigor de la palabra en la vida de este pueblo; ya que la consideran una poderosísima arma para ser usada conciente y astutamente en la defensa diaria. Tanto es así, que los niños tienen tres nombres; uno es el registrado en el documento de identidad del país en el que habitan; otro distinto es utilizado para nombrarlo en su comunidad gitana; y un tercero que sólo la madre y el niño conocen (se lo musita en el oído desde recién nacido), porque es el usado como talismán de protección para que ningún daño pueda afectarlo.