Con la sabiduría de sus ancestros y la viva necesidad de transmitir un legado cultural que lo siga identificando como gitanos; la abuela le justificaba el argumento diciéndole que todos quienes creen en la dimensión espiritual, no solamente creen en el poder de la palabra; si no que la propia realidad es el claro resultado de la palabra divina; porque al principio era el verbo, y a partir de él se separaron las aguas del cielo y la tierra; originando el orden universal que aún prevalece reinando como el resultado de la expresa voluntad de Dios materializada a través del verbo.