Tan pronto como me invade esa imagen y me exalta la piel, poniéndola como de gallina; la postal comienza a cobrar vida, insertando en ese desértico paisaje, el tranco errante de un carro de Gitanos.
Hasta el momento no he podido develar la incógnita, sigo sin comprender bien, si son ellos quienes me vienen a buscar o soy yo quién me lanzo hacia ellos.
Hasta el momento no he podido develar la incógnita, sigo sin comprender bien, si son ellos quienes me vienen a buscar o soy yo quién me lanzo hacia ellos.