Todo esto nos demuestra que podemos comunicarnos con seres espirituales en forma conciente o inconciente. Cuando nos conectamos con un espíritu en forma accidental, éste tiene cierta peligrosidad, aquel que entrara en un estado de violencia extrema o de lujuria puede verse influenciado por un espíritu particular que puede sentir placer por esa energía negativa que emana en estos estados. Ese espíritu que permanecerá próximo a él, actuará de tal manera en ese hombre, que lo llevará a un círculo vicioso con desenlace impredecible.