Durante el reino de Enrique IV, se decía que durante el Sabat se ama de una forma monstruosa, se danza en forma obscena, se aparean diabólicamente, se injuria escandalosamente, se busca la venganza, se realizan actos sexuales desenfrenados, corre detrás de los instintos mas bajo y repugnantes, se ama a todo tipo de animales y reptiles inmundos, se desea con un deseo ardiente e impúdico. Estas orgías se realizaban en veneración al diablo.