Uno de los más destacados reyes visigodos de la península Ibérica fue el hijo de Teodorico I, Eurico, quien reinó desde el 466 hasta el 484. Bajo el gobierno de Eurico, que había declarado su independencia de Roma, el reino de Tolosa (nombre castellanizado por la historiografía española para designar el Estado visigodo que tuvo su capital en la ciudad francesa de Toulouse) abarcaba una considerable extensión de la península Ibérica y gran parte de la Galia al oeste del Rin y al sur del río Loira. Eurico introdujo muchos elementos de la civilización romana y promulgó un código legal que combinaba el Derecho romano con el Derecho germánico.