Desde el 415 hasta el 418, bajo el mando de su siguiente monarca, Valia, los visigodos ampliaron su dominio territorial anexionando gran parte de Hispania y el sur de la Galia y establecieron su capital en Toulouse. A Valia le sucedió el hijo de Alarico, Teodorico I, el cual murió combatiendo, como aliado de Roma, contra los hunos en la batalla de los Campos Cataláunicos.