Otras tribus germánicas -los anglos, sajones y jutos- que habitaban al norte y al noreste de los francos, sobre las costas de lo que es ahora Dinamarca y Alemania occidental, se vieron obligados a cruzar el mar en el decenio de 440. Hicieron correrías por Britania, que había vuelto a la barbarie, y en 449 los jutos efectuaron sus primeros asentamientos permanentes en lo que es ahora Kent, en la región sudoriental de Inglaterra. Durante los siglos siguientes, los "anglosajones" expandieron lentamente sus posesiones al Oeste y al norte contra los fieros guerreros celtas britanos. Fue esta resistencia céltica la que más tarde dio origen a la leyenda del rey Arturo y sus caballeros.