En parte, esto fue consecuencia de que el Imperio Oriental estuvo en una situación más sólida que su hermano Occidental. Después de la muerte de Arcadio, en 408, su hijo de siete años, Teodosio II (llamado a veces "Teodosio el Joven"), subió al trono. Cuando llegó a la edad adulta, demostró ser más fuerte que su padre, y hasta tenía cierta amabilidad y buena disposición que le dio popularidad. En el curso de su largo reinado de cuarenta años, el Imperio de Oriente conservó cierta estabilidad. Amplió y reforzó Constantinopla, abrió nuevas escuelas y mandó hacer un compendio jurídico que fue llamado el Código de Teodosio, en su honor.