Aecio había combatido contra los visigodos y no había vacilado en emplear tropas hunas siempre que quisieron luchar de su parte. Pero ahora los hunos eran el principal enemigo, y Aecio dio media vuelta. Se alió con su viejo enemigo, el anciano Teodorico I, rey de los visigodos, y, junto con otras tribus germánicas entre las que figuraban los francos y los burgundios, se volvió contra los hunos.