Poco tiempo después tenemos noticias del jefe huno Kidara que sería la figura predominante entre las tribus de la Bactriana durante las últimas décadas del siglo IV. Sus monedas (pues es a él a quien mejor deben atribuirse) se encontraron junto a las de Shapur II (309-379), Ardashir II (379-383) y Shapur III (383-388) en el tesoro de Tepe Maranjan, cerca de Kabul. Sin duda su reinado coincidió con el de estos tres gobernantes sasínidas y quizá continuó después de ellos. Priscus, el escritor griego que hizo la historia de los hunos, habla a veces de los "hunos kidaritas", lo cual parece una razón suficiente para aceptar que los seguidores de Kidara eran verdaderamente hunos y no, como algunos historiadores sostienen, kusanas, a pesar del hecho de que Kidara continuó poniendo en sus monedas el antiguo título territorial de kushanshah, "rey de los kusanas", que también había sido usado por sus predecesores sasánidas. Es cierto que el uso de la expresión "hunos kidaritas" por Priscus refiriéndose al siglo v d. C. puede, por el contrario, introducir un elemento anacrónico, pues en ese tiempo había aparecido en escena una nueva horda. Parece que al final de la vida de Kidara y durante el reinado de su hijo (que debió, según indican las monedas, tener el mismo nombre y sería por tanto Kidara II), una nueva oleada de invasores hunos, los hephthalitas, penetró en la Bactriana y obligó a los kidaritas a desplazarse hacia el Punjab. En esta región el nombre de Kidara se ha encontrado en muchas monedas de oro de las que no se conocen con seguridad ni la ceca ni la atribución.