Junto a las cerámicas de lujo de tradición romana siguen en uso las producciones vulgares, prácticamente desconocidas. Sólo se conocen producciones de pequeños objetos utilizados como ofrendas en las necrópolis: jarritas, ollitas y platillos, con decoración sencilla con peine o trazos de pintura. Su tipología es local en cada zona.