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SIGLO VII. IGLESIAS PURAMENTE CRUCIFORMES

Todo este grupo de iglesias presuponen la unión de una tradición constructiva paleocristiana con un intento centralizador de la monarquía visigoda que han de determinar unos esquemas constructivos fijos de carácter escolástico.

Existen tres iglesias que forman un grupo de cruciformes puras y que poseen un esquema constructivo o plano tan semejante que obliga a pensar en una verdadera escuela de arquitectura, quizá situada en el Aula Regia de Toledo. Son las iglesias de Santa María de Melque, San Pedro de la Mata (Toledo) y Santa Comba de Bande (Orense).
Tanto en alzado como en planta, todas las dimensiones de los edificios se trazan a partir de una retícula sencilla semejante para los tres edificios. Corresponden a un sistema proporcional y de acuerdo con razones fijas para el trazado de las bóvedas de medio punto y los arcos de herradura. Este sistema permite la ampliación o reducción de un plano-tipo al tamaño requerido, manteniendo lo fundamental del modelo.

Este tipo de iglesias es de forma cruciforme puro, sin incluir en rectángulo, con anteábside, crucero con cimborrio y ábside interior en arco de herradura.
Estas iglesias pertenecían a monasterios, situándose en el centro de los patios. De los monasterios, sólo conocemos parcialmente el de Melque.

En estas iglesias cruciformes también incluimos San Fructuoso de Montelios (Portugal), construida por el propio santo para su enterramiento antes de 665. Posee planta de cruz griega perfecta; los cuatro ábsides son rectos exteriormente, tres de ellos semicirculares y otro recto que sirve de acceso. El edificio conserva su total elevación. Las partes altas de la construcción están ornamentadas con frisos corridos de tipo clásico romano, al igual que los capiteles que se apoyan sobre las columnas que marcan la obertura de cada ábside. En un arcosolio del exterior se halla la sepultura de Fructuoso, obispo de Braga.