La medicina islámica poseía ya por sus raíces religiosas un profundo sentido de compasión fraternal por el enfermo, que adquirió carácter profesional formal en sus primeros escritos médicos al recoger la tradición hipocrática. Se encuentran elevadas normas éticas en todos los escritores médicos árabes. El camino recto y la pura intención son imprescindibles para el buen médico.